DEVORAR PARIS. PICASSO 1900-1907. UN LIBRO SOBRE LA IMPORTANCIA DE VIVIR LA VIDA

París año 1900. La ciudad es un hervidero de visitantes. Hace tan solo unos días se ha inaugurado Exposición Universal a orillas del Sena en torno a la Tour Eiffel







Es la BELLE ÉPOQUE. Años de bonanza económica y cultural. 

La tecnología ha revolucionado la sociedad del momento. 





París brilla más que nunca. 


El Sena engalana su paseo con joyas arquitectónicas construidas con tal motivo como el  Grand y Petit Palais, la Gare d'Orsay (hoy Museo de Orsay), el Puente de Alejandro III


Las mujeres de la high society pasean orgullosas por Rive Gauche enfundadas en trajes de terciopelo y enormes sombreros con adornos.




Más al norte. Lejos de la sede de la Muestra Universal, cuando cae la noche, el barrio rojo de Pigalle baila al ritmo del can can.

El Moulin Rouge o el Chat Noir atrae a hombres de dinero, políticos, aristócratas y a artistas emergentes residentes en el vecino barrio de Montmartre

Entre ellos se diluye un joven de 19 años. Hace un mes llegó de Barcelona. 

Su maleta sedienta de arte, inspiración, búsqueda de su yo artista . 

Su obra Últimos Momentos participa en la Exposición. Se llama Pablo Ruiz Picasso.

Entre salas de baile, cabarets y paseos a la luz de la luna por el bohemio Montmatre; Picasso descubre la obra de Cézanne, Rodin, Touluse- Lautrec o Van- Gogh. La hace suya. La copia sin pudor y la reinventa.


              Moulin de la Galette, 1900 (Picasso)


No solo los grandes de la pintura revolucionan la visión artística del joven Picasso. 
En la Exposición Universal  descubre el arte arcaico y primitivo Africano. 

Le impactan las máscaras Mbangú 


Acotación: Tuve una de estas máscaras expuestas en 1900 en mis manos en la trastienda de una conocida galería gallega. Impresionante comprobar como conserva, más de cien años después, el olor a humo de las hierbas prendidas en los rituales chamánicos donde el brujo utilizaba la pieza para ahuyentar a malos espíritus-


Cada máscara de la exposición parisina tenía simbología diferente. 

Picasso centró sus ojos en las de rostros deformados. Representaban a enfermos de epilepsia y eran utilizadas en ritos mágicos. La finalidad, vencer la enfermedad.


En estas piezas africanas de gesto deformado, Picasso encuentra la inspiración que supuso el cambio más drástico en su obra, convirtiéndolo en abanderado, en tan solo seis años, del arte de vanguardia. 

En 1907 con las Señoritas de Avignon comienza su etapa cubista 

Desde el pasado mes de Junio, hasta el 15 de octubre, una muestra en el Museu Picasso de Barcelona, refleja estos años tan importantes en la trayectoria profesional del genial artista malagueño. Se llama: DEVORAR PARÍS. PICASSO 1900-1907.
                                                   

Más allá de su evidente genialidad y su aportación al mundo del arte, admiro la forma como escribió la historia de su vida.

Fue dueño y señor de sus actos. 


Vivió de forma intensa. Sumergiéndose en las entrañas para parir la máxima expresión de su ser. 

Venció fantasmas. 
No permitió a nadie narrar su prosa vital.  
Eso le hizo grande. 

Como tantas y tantas personas anónimas dueñas de sí, libres, realizadas, felices.


Si algo he aprendido es que la vida no está hecha para los cobardes. 

Misión estéril sentirse realizado o alcanzar la felicidad si convivimos con miedos o cedemos nuestro poder personal a otros. 


De eso y otras cosas habla el libro que alguien a quien adoro me regaló hace unos días. 
                                                                         


Se titula SI TÚ ME DICES VEN LO DEJO TODO...PERO DIME VEN. DE ALBERT ESPINOSA.

Nunca había leído a Espinosa. Su prosa es llana (en el buen sentido de la palabra), de lectura fácil y varias reflexiones en el argumento. 


Se presenta así:

¿No deseas ser feliz en todos los aspectos de tu vida?
¿No tener que aceptar nada que no te agrade?
¿Sentir que la vida es controlada por ti en lugar de ir a rebufo de ella en el vagón 23?

Finalmente me miró y me soltó las tres preguntas que llevaba años deseoso que alguien me hiciera:
¿Quieres o no quieres controlar tu vida?
¿Quieres o no quieres ser dueño de todos tus momentos?
¿Quieres?

Y dije que sí, el sí más alto,  y más potente que ha salido de mis cuarenta años de vida.

Es triste llegar al final de tus días lamentándote por cosas que has hecho. 

Descorazonador hacerlo por lo que no has hecho. 

Este libro te lo recuerda.
El reloj marca inexorablemente el paso del tiempo y todo pasa muy deprisa. CARPE DIEM



"¿A qué huelen las nubes?"




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