EL CAMINO HACIA EL AMOR AUTÉNTICO: CORTÁZAR, BAUMAN Y EL AMOR LÍQUIDO EN LA SOCIEDAD ACTUAL
El amor no se elige, te elige, decía Julio
Cortázar.
“Y un día lo entiendes.
Te das cuenta de que no sabes vivir sin ella. Que cuando estás con ella, una
parte de ti ya está despidiéndose. Que el tiempo se vuelve frágil, escurridizo.
Entonces la besas con una pasión casi desesperada, como si ese beso pudiera
detener el reloj, como si besar fuera una forma de robarle minutos al destino.
El amor ya te ha elegido.
Y tú solo puedes dejarte llevar”
Luego se acaba.
Y cuando pierdes el miedo… vuelve a empezar.
Ese amor intenso, inevitable, casi trágico que soñaba Cortázar hoy parece estar en coma.
El amor en tiempos líquidos.
Entre selfies, hedonismo,
superficialidad y relaciones fugaces —historias sin prólogo ni epílogo— el amor
se debilita. Vivimos instantes pensados para ser exhibidos, almacenados en la
galería del ego, mientras el amor agoniza en silencio.
Bauman lo dijo con claridad
incómoda:
Consumimos relaciones como consumimos productos.
Tenemos, pero no somos.
Deslizamos personas como quien
desliza pantallas. Cambiamos de vínculo como de estación, incluso sin desearlo.
Algunos se despiden definitivamente de las historias de “hasta que la muerte
nos separe” y navegan por la levedad del ser, por la comodidad de lo no
comprometido.
Más lluvia para quienes aman en
tránsito permanente.
Tal vez solo haya un camino posible
para rescatar el amor:
el viaje del héroe, el viaje hacia dentro.
Un descenso necesario.
Volver al origen.
A las entrañas.
A los valores olvidados.
Bajar al corazón.
Silenciar la mente hiperactiva.
Dejar de huir del compromiso emocional.
Porque solo desde ahí puede nacer un
amor consistente, uno que no se consuma, que no se deseche, que no se
liquide.

