EL CAMINO HACIA EL AMOR AUTÉNTICO: CORTÁZAR, BAUMAN Y EL AMOR LÍQUIDO EN LA SOCIEDAD ACTUAL

El amor no se elige, te elige, decía Julio Cortázar.

“Y un día lo entiendes.
Te das cuenta de que no sabes vivir sin ella. Que cuando estás con ella, una parte de ti ya está despidiéndose. Que el tiempo se vuelve frágil, escurridizo. Entonces la besas con una pasión casi desesperada, como si ese beso pudiera detener el reloj, como si besar fuera una forma de robarle minutos al destino.

El amor ya te ha elegido.
Y tú solo puedes dejarte llevar”

Luego se acaba.
Y cuando pierdes el miedo… vuelve a empezar.

Ese amor intenso, inevitable, casi trágico que soñaba Cortázar hoy parece estar en coma.

El amor en tiempos líquidos.


"Lluvia desde la ventana"

Foto GGG publicada Diario Vasco

Bauman uno de los grandes referentes de la filosofía del siglo XXI, habló de la sociedad líquida: una sociedad de consumo que, de un plumazo, ha arrasado valores profundamente arraigados en el ser humano. Nos ha transformado en engranajes de una maquinaria voraz, al servicio de un capitalismo que todo lo devora, incluso los vínculos.

Entre selfies, hedonismo, superficialidad y relaciones fugaces —historias sin prólogo ni epílogo— el amor se debilita. Vivimos instantes pensados para ser exhibidos, almacenados en la galería del ego, mientras el amor agoniza en silencio.

Bauman lo dijo con claridad incómoda:
Consumimos relaciones como consumimos productos.
Tenemos, pero no somos.

Deslizamos personas como quien desliza pantallas. Cambiamos de vínculo como de estación, incluso sin desearlo. Algunos se despiden definitivamente de las historias de “hasta que la muerte nos separe” y navegan por la levedad del ser, por la comodidad de lo no comprometido.

Más lluvia para quienes aman en tránsito permanente.

"Mano en la ventana"

Tal vez solo haya un camino posible para rescatar el amor:
el viaje del héroe, el viaje hacia dentro.

Un descenso necesario.
Volver al origen.
A las entrañas.
A los valores olvidados.

Bajar al corazón.
Silenciar la mente hiperactiva.
Dejar de huir del compromiso emocional.

Porque solo desde ahí puede nacer un amor consistente, uno que no se consuma, que no se deseche, que no se liquide.