LOS BENEFICIOS FÍSICOS Y MENTALES DE ABRAZAR ÁRBOLES
Me confieso treehugger,
abraza-árboles en el idioma de Cervantes.
Formo parte de ese pequeño
grupúsculo de personas al que algunos miran con cierta extrañeza cuando, en un
parque cualquiera de la ciudad, abrazamos un árbol como quien se reencuentra
con un viejo amigo al que hace tiempo no ve.
Y no, no es una excentricidad sin
fundamento.
El poder sanador de la naturaleza
Es innegable el beneficio de la
naturaleza para la salud física y mental.
Los trajes de asfalto que vestimos quienes vivimos en la ciudad nos han ido
desconectando, poco a poco, de nuestra esencia más profunda.
Hormigón, pantallas, ruido,
velocidad. Todo eso nos aleja de lo natural… y de nosotros mismos.
Volver al contacto con los árboles
no es una moda new age, es una necesidad biológica.
Matthew Silverstone, en su libro Cegados
por la Ciencia, recoge diversos estudios científicos que demuestran las
bondades de esta práctica. A través de experimentos validados por la comunidad
científica, se ha observado que los patrones vibratorios de los árboles
influyen de forma positiva en distintos procesos biológicos del cuerpo humano.
Según Silverstone:
“Innumerables estudios han
demostrado que los niños muestran efectos psicológicos y fisiológicos significativos
en su salud y bienestar cuando interactúan con las plantas. Estas
investigaciones demuestran que los niños funcionan mejor cognitiva y
emocionalmente en entornos verdes y tienen reacciones más creativas cuando
están en zonas verdes”.
Y no solo los niños.
El contacto directo con la
naturaleza, y en especial con los árboles, tiene efectos positivos demostrados
en:
- Estrés crónico
- Depresión
- Trastorno por déficit de atención con
hiperactividad (TDAH)
- Problemas de concentración
- Dolores de cabeza
- Fatiga mental y emocional
Tal como se señala en el libro, los espacios
verdes seguros pueden llegar a ser tan eficaces como algunos medicamentos
recetados para el tratamiento de determinadas enfermedades mentales.
Y lo mejor: sin efectos
secundarios.
No hace falta entenderlo todo para
sentirlo. Basta con acercarte a un árbol, apoyar el cuerpo, cerrar los ojos y
respirar. Algo se regula. Algo se calma. Algo vuelve a su sitio.
Apúntate al TREEHUGGING y verás cómo mejora tu salud.
Lo digo por experiencia.