EL PODER DE LAS PALABRAS: CÓMO TU FORMA DE HABLAR CREA TU REALIDAD
Palabras.
Palabras que potencian.
Palabras hirientes.
Palabras que hacen llorar y palabras
que hacen sonreír.
Palabras que elevan… y palabras que hunden.
Palabras que generan desconfianza y palabras que construyen confianza.
Palabras llenas de esperanza.
Palabras cargadas de desesperanza.
Palabras que permanecen en lo
eterno.
Palabras que se disuelven como humo al viento.
Palabras.
Palabras.
Palabras.
Nuestro mundo está tejido de
palabras.
Pensamos con palabras.
Sentimos a través de palabras.
Nos relacionamos, nos definimos y nos herimos —o sanamos— con palabras.
Su etimología procede del latín parábola:
narración breve de la cual se extrae una enseñanza moral.
Y quizá ahí esté la clave.
Aunque su uso sea universal, desconocemos
—o subestimamos— el enorme poder que contienen para transformar nuestra vida… y
la de los demás.
Son numerosos los estudios
científicos que avalan el poder energético del lenguaje.
Uno de los más citados fue realizado
por un grupo de expertos de la Universidad de San Petersburgo y del Instituto
Biológico de Moscú, donde se demostró en laboratorio cómo el ADN puede verse
influenciado por palabras, sonidos y cánticos sagrados.
Más allá de interpretaciones, el
mensaje es claro:
la palabra no es neutra.
Impacta.
Modula.
Condiciona.
Quizá a esto se refería el Génesis
cuando afirmaba:
“En el principio fue el Verbo (la
Palabra)”.
El origen de la creación vinculado
al lenguaje.
Nombrar para crear.
Decir para manifestar.
No es casualidad que las técnicas
cognitivo-conductuales utilizadas en psicología empleen el lenguaje como
herramienta central para modificar hábitos, conductas y patrones mentales.
Porque el proceso es este:
- Nuestras palabras reflejan lo que pensamos
- Lo que pensamos revela nuestros patrones
mentales
- Los patrones mentales nacen de nuestras creencias
- Las creencias generan sentimientos
- Los sentimientos configuran nuestra actitud
- La actitud define nuestro carácter
- El carácter determina las experiencias que
vivimos
- Y las experiencias… construyen nuestro destino
Todo comienza con una palabra.
Escucha cómo hablas.
Escucha cómo te hablas.
Escucha cómo te hablan otros.
Toma conciencia de algo tan poderoso
como aparentemente simple.
Especialmente si sientes que tu vida
ha perdido sentido, si estás atrapado en la rutina, el cansancio o la falta de
ilusión.
Empieza por distinguir:
Palabras con vibración positiva
- “Quiero verte feliz”
- “Lo vas a lograr”
- “Genial”
- “Estupendo”
- “A por todas”
Palabras con vibración negativa
(propias o ajenas)
- “No quiero verte sufrir”
- “Esto es muy complicado”
- “Tengo miedo”
- “Me preocupo por ti”
No se trata de negar la realidad.
Se trata de no inundar tu microcosmos emocional de energía tóxica o
limitante.
Habla en modo eficaz
Habla —y háblate— de forma:
- Consciente
- Eficaz
- Provechosa
- Auténtica
- Real
Aunque al principio tengas que
forzar este nuevo hábito.
Todo cambio comienza con incomodidad.
Aprende también a desenmascarar a
quienes intentan robarte energía, poder personal, bienestar o estabilidad
emocional a través de un diálogo constantemente negativo.
La palabra es uno de los grandes
secretos de la alquimia.
Cambia tu percepción del mundo…
y crearás uno nuevo.
Más amable.
Más inspirador.
Más creativo.
Más colorido.
Porque cuando cambias tus palabras,
cambias tu pensamiento.
Y cuando cambias tu pensamiento,
cambia tu vida.
