CÓMO AFRONTAR LOS PROBLEMAS Y SALIR REFORZADO
Como sostenía uno de los grandes genios del siglo pasado, Albert Einstein las crisis y los problemas son una bendición.
Es precisamente en ese lugar donde nos sentimos perdidos, a veces derrotados,
donde podemos encontrar la mejor versión de nosotros mismos y evolucionar.
De pequeños aprendemos a caminar
cayéndonos y levantándonos una y otra vez. Así el cuerpo adquiere práctica,
fortaleza y equilibrio. Hasta que un día sucede: caminamos erguidos, sin
necesidad de dos brazos que nos sostengan.
Ese recuerdo se ha borrado de nuestra memoria. Sin embargo, cuando un bebé logra levantarse y caminar por primera vez, siente una enorme satisfacción interna. Basta observar cómo ríe, cómo se mueve libre, cómo descubre un mundo nuevo ante sus ojos.
La física sostiene que todos los sistemas vivos tienden a la entropía, al caos, para crecer y evolucionar.
Los que sucumben mueren.
Los que lo atraviesan, se transforman y optimizan sus recursos.
Los problemas están ahí para generar
una tensión creativa que nos empuje al lugar donde suceden los milagros:
el espacio donde podemos crear, escribir el guion de nuestra historia y
avanzar.
Si ahora mismo estás rodeado de
“noes” o atravesando una crisis vital, enhorabuena.
Bienvenido al club de los humanos.
La vida te está diciendo: debes
progresar.
Esto no significa vivir instalados
en el problema. Significa aceptar que los obstáculos son inevitables y forman
parte de toda existencia, desde el universo hasta nuestros microcosmos
personales.
La diferencia entre quienes salen
reforzados de las crisis y quienes se hunden no está en lo que ocurre, sino en la
actitud.
Tres formas de afrontar el muro en
el camino
1️⃣ Personas de éxito
Las personas de éxito se enfocan en
la solución.
Se preguntan:
- ¿Cómo puedo derribar este muro?
- ¿Cómo puedo rodearlo?
Activan su intuición, se empoderan y
avanzan.
Son:
- Valientes
- Realistas
- Positivas
- Resilientes
- Creativas
- Capaces de usar el humor
- Impermeables al “equipo en contra”
- Personas con fe
No superan los obstáculos luchando
contra corriente hasta agotarse, sino actuando con inteligencia.
No niegan la realidad, pero no se
quedan atrapadas en el problema.
Ponen el foco en la solución.
Es un A POR TODAS, sí o sí.
2️⃣ Los que sucumben
Aquí se sitúan quienes enfocan toda
su energía en el problema:
“He perdido mi trabajo…”
“Mi pareja me ha dejado…”
“No llego a fin de mes…”
Se instalan en la no acción.
Son reactivos.
Las personas de éxito son proactivas.
Cambia el discurso:
- ¿Qué opciones tengo?
- ¿Qué puedo aprender?
- ¿Cómo puedo reorganizarme?
- ¿A quién puedo pedir ayuda?
Si ahora mismo te encuentras frente
al muro de las lamentaciones, repitiendo “¿por qué a mí?”, es momento de elevar
tu conciencia.
Cambia la pregunta:
❌ ¿Por qué?
✅ ¿Para qué?
Ese simple giro mental cambia la
dirección de tu energía.
Toma distancia. Desapégate. Mira
desde arriba.
Incluso mirar al cielo unos minutos al día ayuda a cambiar el estado de
ánimo y generar nuevas respuestas.
Medita.
El problema puede:
- Ocurrirte (y hundirte)
- O dirigirlo tú (y fortalecerte)
La decisión es tuya.
3️⃣ Los adictos al sufrimiento
Este grupo es fascinante y peligroso
a la vez.
Se han enamorado del muro.
El sufrimiento es su zona de
confort. Generan crisis para:
- Llamar la atención
- Sentirse arropados
- Demostrar una falsa fortaleza
Viven en el “siempre me pasa todo a
mí, pero puedo con todo”.
Eso no es fortaleza. Es masoquismo.
Temen ser felices.
No se sienten merecedores del éxito ni del amor.
Salir de aquí requiere un trabajo
profundo: cambiar patrones mentales, reforzar la autoestima y resignificar la
historia personal.
Un primer paso sencillo:
Toma papel y lápiz.
Escribe:
YO SOY capaz, valioso, inteligente, generoso…
Léelo cada día.
Mereces ser feliz.
Para cerrar
Es maravilloso que la vida, de vez
en cuando, nos sacuda y nos despeine.
Significa que estamos vivos.