PERSONAS SOLIDARIAS. RASGOS COMUNES


Antes de perderme diez días quiero hablaros de las personas solidarias. Esas que tienen como objetivo vital que otros consigan sus objetivos, o sencillamente que otros vivan.

La solidaridad es un valor humano por excelencia. Empieza a gestarse en la infancia. Con el ejemplo de figuras de referencia. 

Es cierto también que hay a quienes el sufrimiento, las carencias o abusos en su etapa infantil les ha servido de revulsivo para dar lo mejor de sí como adultos. 

En un mundo, como me decía el otro día un colega, donde estamos generando una sociedad hedonista y superficial, cruzarte por el camino con esta admirable especie de humanos es una bocanada de aire fresco. 



Una mano extraña convertida en amiga en los malos momentos. 

Recuerdo a Óscar Palleiro joven bombero de mi tierra. Un día se levantó y decidió,junto a otros compañeros de profesión, irse a Lesbos a salvar a quienes huían del horror de una guerra que no habían provocado. 

No solo puso al servicio de otras personas su seguridad,  fortaleza, ganas de ayudar. También su dinero. 

Cuándo lo entrevisté dijo "Yo no hago nada. Solo extender una mano".  Esa de la cual antes hablaba. 



Me llamó la atención su HUMANIDAD. Siendo un chico joven, guapo, fuerte, que podría gastar su sueldo en trivialidades o dedicarse a sacar un montón de selfies frente al espejo marcando tableta para colgarlo en las redes sociales; prefirió gastarse sus ahorros para ayudar a los más desfavorecidos. 

Se llama GALLARDÍA. Rasgo común de la gente solidaria. 

Tras los atentados del 11-S el psiquiatra español Rojas Marcos, que por aquel entonces tenía despacho en una de las torres, y cita con ese fatídico día, comentó: "Hoy me he dado cuenta de cómo son los ángeles. Mientras nosotros corríamos escaleras abajo para salvar nuestra vida. Ellos lo hacían escaleras arriba para salvar la vida de otros" 



VALENTÍA. Otro atributo de la solidaridad. 
Vencer temores y dudas y actuar con decisión. 
Por mi mente se cruza la imagen de Martin Luther King. Luchó por los derechos de los afroamericanos en Estados Unidos. Les dio la voz que necesitaban. No se acobardó ante amenazas, coacciones, advertencias. 



Sabía que sus actos podrían costarle la vida. De hecho predijo su muerte un día antes. Sin embargo para él era más importante luchar contra lo injusto.


Y es que los solidarios, no soportan las injusticias. Ni las épicas,  ni las cotidianas. No pueden ver sufrir a otros. Se enfrentan ante los que oprimen, abusan o manipulan a los demás. <JUSTICIA>

No importa si se trata de guerras o del vecino o vecina de turno abusando de la inocencia de quienes se pierden en palabras vanas, sin entender que las buenas personas, son coherentes en sus actos y en su discurso. <COHERENCIA>


Es muy habitual encontrarse a falsos y falsas profetas. Personas que se calzan el disfraz de bondad, virtud y generosidad para de esta forma poder obtener réditos a costa de otros o de la ONG de turno. Que también ocurre. 

Los solidarios genuinos aúnan palabras y actos. Son de actitud honesta, sincera, de vida honorable. 
No hay incoherencias. 

Gandhi decía:



No puedes ser solidario con los habitantes de zonas deprimidas de África, si después en tu casa te comportas de forma egoísta con tu pareja  o con el compañero de turno en el trabajo. Es solo un ejemplo. 

La solidaridad es también un todo indivisible. O eres solidario. O no. Si lo eres, lo eres en todos los ámbitos de tu vida. 

Hoy falleció un torero español en Francia corneado por un toro. Un amigo de profesión dijo: "Me cago en todos los que se alegran por la muerte de una buena persona"

Jamás me alegraría por la muerte de alguien. Es triste. Solo dejo en el aire lo de buena persona No comprendo a quienes levantan pequeños altares, se cuelgan medallas de vírgenes, presumen de dignidad alardeando de religiosidad y se ganan la vida maltratando a animales inocentes que no decidieron tener esta muerte terrible en un coso de arena.



LA EMPATÍA forma parte del microcosmos de la solidaridad. Empatía por los desvalidos, el medio ambiente, los animales, los oprimidos, la familia....

Empatía que rebosa por cada poro de la piel de mis ex compañeras y amigas. Maite y Toto. Dedican su vida a mejorar la de aquellos que han sucumbido a las garras de las drogas. 

Cuando quedo con ellas para tomar un café, lo primero que hacen es soltar un "¿Cómo estás?". Te escuchan. No hablan de sus problemas. Hacen que te sientas arropada. Serena. Tranquila. Feliz. 

O mi compañera AÏnhoa o mi amiga Marisa o tantas otras personas que habitan en mi constelación. 

Me encantaría poner una foto de ellas. Pero sé que se morirían de vergüenza. No ven nada excepcional en su trabajo. Ni en su forma de ser. Tienen ese otro rasgo común de las personas solidarias. HUMILDAD y CONFIABILIDAD. Nunca defraudan. 

No hay nada que me parezca más hermoso que llegar al anochecer de la vida sabiendo que has sido una persona en la cual se podía confiar. 



Gracias a quienes extendéis una mano a desconocidos. Gracias a los coherentes, sinceros, honestos, humildes. Gracias a los que dedicáis vuestra vida al servicio de otros. Gracias a los que lucháis por las injusticias. Gracias a los que siempre sonreis aunque por dentro llueva...

Gracias.  El mundo sin vosotros hacía tiempo habría sucumbido a la deshonestidad de quienes se dedican a destruir emociones, sueños, VIDA. 



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