SUPERAR EL DESAMOR

La mayoría de los mortales hemos vivido la experiencia del desamor. Solo unos pocos tocados por la varita del destino y los hados han encontrado a su compañero y compañera de viaje y danzan al compás de la vida sin haber tenido que pasar por esta dolorosa experiencia. 



A mi me lo rompieron una vez. No recuerdo haber sentido algo tan profundo y desgarrador. No podía retener el aire en mis pulmones. Debía dar bocanadas en un intento por oxigenar mi cuerpo. 

A pesar de mi profundo agradecimiento a la vida y mi capacidad de lucha y de poder sonreír ante las adversidades, gracias a la educación que recibí y tener una familia ejemplar en ese sentido. Vivía momentos donde volvía al dolor, justo a su epicentro y en ese instante todo mi sistema me llevaba a él.

Entraba en la necesidad  compulsiva de recibir un mensaje. Un mail. Algo. Me quedaba absorta mirando sus fotos, escuchando You are not alone de Michael Jackson, preguntándome ¿Por qué? Porqué no había sido correspondida si había dado lo mejor de mi. Mi honestidad. Mi lealtad. Mi pasión. Mi verdad. 



No comprendía que de esta forma lo único que conseguía era ensanchar más la brecha de la herida perdiéndome los pequeños milagros que suceden a diario a nuestro alrededor. Esos que están ahí para hacernos felices

Debes aceptar esta máxima.No puedes obligar a otra persona a que te ame. Si no ocurre. No ocurre.  

Me encantaría decirte que existe una pastilla milagrosa que te evite atravesar esta tormenta. Una que de un golpe certero  haga desaparecer de tu interior todo el dolor que sientes. 

No existe. 

El desamor es un duelo. Un duelo que debes afrontar. 

Toca conectarse con la fortaleza interna. 

El desamor requiere VALENTÍA. La valentía genuina del alma. 



Lo mejor que puedes hacer es borrar todo lo que te recuerde a tu ex. Salir de la zona de masoquismo mental. Lo único que va a hacer es aumentar tu angustia. No escuches vuestras canciones favoritas. No veas sus fotos. Supera esa tentación. 

Grábate a fuego en cada poro de tu piel esta frase. "Volveré a ser feliz. Lo voy a superar". Porque así es. 

No puedo decir que vayas a olvidar a esa persona. Yo no la olvidé. Sin embargo, sí puedo asegurarte que vas a poder recordar sin dolor. Con una sonrisa. Y vas a poder situarla en el baúl de los recuerdos como una experiencia más. 

Aprovecha esta oportunidad para hacerte más fuerte y agradece el haber podido amar, aunque no hayas sido correspondido. Sobre todo si has sido honesto en la relación y has dado lo mejor. Eso te honra.



Ármate con un kit de supervivencia para atravesar la tormenta de la que te hablaba. 
Busca hobbies que te hagan feliz. Baila canciones inspiradoras. Canta a pleno pulmón. Piérdete en la naturaleza. Salta. Grita si te hace falta. Sonríe aunque no quieras. Apúntate a una ONG. Llama a tus mejores amigos, pero para reír. Mira vídeos divertidos. Alégrate por el simple hecho de estar vivo. Vive.




Ahora quiero hablarte de las fases del duelo. No significa que debas pasarlas todas. Si tienes un interior bien afianzado  y una fuerte autoestima, probablemente puedas pasar de la primera fase de la negación a la  de la aceptación. Eso me ocurrió a mi. 

Si ves que te quedas atascado en alguna de las fases de las cuales te voy a hablar, mi recomendación es que pidas ayuda profesional para poder gestionar lo que estás viviendo. 

En ocasiones, uno se atasca en la fase de la depresión y se enquista allí. Sobre todo cuando fallece un ser querido. 

LAS FASES DEL DUELO SON:

1. NEGACIÓN

Aquí te sitúas en el "No es posible". "Esto no está ocurriendo" "Se va a dar cuenta de lo que valgo y va a volver"

Y puede ser que esta persona recapacite y vuelva. Pero no es lo habitual. Además si no supo apreciar quien eras ¿Por qué iba a hacerlo ahora?

Aquí te vas a sentir abrumado. Abrumada. Te cuesta ver cómo seguir adelante sin esa persona. Sientes un vacío. 
Difícil admitir que no vas a volver a verla nunca más. 

Es importante que observes la REALIDAD sin anestesia y la afrontes. La afrontes con la VALENTÍA de la que antes hablaba.

Si te estancas en esta fase, la de no admitir la pérdida, no vas a poder cerrar capítulo y avanzar. Además puedes empezar a sentir síntomas físicos. El más habitual la hipertensión. 

Vales mucho como para provocarte una enfermedad por alguien que no te ha valorado. 


2.- IRA

La segunda fase del duelo es la ira. 
Okey has despertado. Ya estás tomando conciencia de que la persona amada no te quiere. Te ha dejado. 

Empiezas a sentir rabia. Resentimiento. Es posible que empieces a soltar todo tipo de improperios hacia el otro. Incluso que se los envíes. 

"Él/ella se lo pierde. Qué piiii... con todo lo que hice. Me ha utilizado. Espero se pudra en el infierno. Ojalá sea siempre infeliz..."

Y un largo etcétera. 

Mi recomendación. Expresa la ira. Grita. Escribe una carta con todos tus sentimientos negativos. Después quémala. Nunca la envíes. 
No pierdas el control. Ni la dignidad.

MEDITA.

Ojo con quedarse estacando en esta etapa. Quienes se quedan aquí pueden entrar en la espiral del trastorno obsesivo- paranoide con una considerable disminución de la salud mental y tranquilidad vital. 

La buena noticia es que la ira bien gestionada es la emoción que impulsa el cambio. 
Utiliza este exceso de energía para salir del abismo. 


3.- NEGOCIACIÓN

Aquí deseas que la otra persona vuelva. Empiezas a negociar con la vida, el destino, Dios (si crees en él).

Quieres volver a la relación. Al lado de esa persona. Al olor de su colonia. A las cenas íntimas. Al calor de su piel. 

Incluso hay quienes se dedican a poner velas, acudir a brujos, hechiceras....bla, bla, bla. Pura fantasía. 

Esta fase es breve. Así que sigue caminando mirando hacia delante. 

Si el destino quiere que volváis a estar juntos, lo estaréis. Si no es así, no lo vais a estar. Hagas lo que hagas. Te pongas como te pongas. 

SUELTA. SUELTA. SUELTA. AVANZA. AVANZA. AVANZA. 

4. DEPRESIÓN

Te embarga la tristeza. Has comprendido que él/ella no volverá a tu vida jamás. 

Se acabó. 

En esta etapa cuesta mucho avanzar. "Sin ti no puedo"

Sientes incertidumbre ante el futuro y una profunda sensación de que no podrás volver querer. 

Es una fase en la que muchas personas encallan. Si te ocurre, llama a un psicólogo. 
En serio. Si no puedes gestionar tu depresión puedes meterte de lleno en un pozo de sufrimiento sin fin. 




5.- ACEPTACIÓN

Última parada del viaje. 

Al fin hacemos las paces con la pérdida. 
Nos damos la oportunidad de volver a la vida en todos los sentidos. 

Somos dueños de nuestro destino. 
Podemos volver a sonreir. 
Nos hemos liberado.
Lo hemos conseguido.

Podemos abrirnos y volver a confiar en el amor. 

Sobre esto quiero decirte que te olvides de que un clavo quita otro clavo. Si no has gestionado el duelo y aun estás en las etapas anteriores, olvídate de comenzar nuevas relaciones. 

No es justo para la nueva persona y con toda probabilidad el clavo se hunda más en el pecho. Acabarás, con toda probabilidad, dañando a un ser inocente que deberá iniciar el mismo proceso de duelo que estás viviendo tú o puedes ser tú el que acabes sufriendo de nuevo.  

Hasta llegar ahí, lo mejor es permanecer en soledad. Ámate. Cuídate. Dedícate a ti. A reinventarte. 

Celebra tu VALENTÍA. Celebra la experiencia. Ya sabes cuánto vales. Ya sabes que amor y sufrimiento nunca caminan de la mano.

Has pulido tu corazón. Seguro existe entre los millones de humanos que habitan el planeta, uno que sepa apreciarlo y respetarlo. Y ¿quién sabe? a lo mejor está más cerca de lo que imaginas. Solo que no lo viste porque estabas ocupado sufriendo por quien no te merecía. 










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