LA IMPORTANCIA DE LA AUTOESTIMA Y CÓMO INFLUYE EN TU BIENESTAR


El pensador Krishnamurti decía, "La religión de todas las personas debería ser la de creer en sí mismos".

Esa creencia a la que se refiere se apoya en uno de los pilares fundamentales de nuestra estructura psicológica: la autoestima.
Es decir, el valor que nos damos a nosotros mismos en función de nuestras creencias, experiencias y aprendizajes tempranos.


Foto de Jon Tyson

Cuando la percepción que tenemos de quiénes somos es frágil o distorsionada, es fácil boicotear nuestros propios logros y acabar viviendo desde la mirada ajena.
En ese lugar, las opiniones de los demás pueden convertirse en una referencia excesivamente poderosa.

Trabajar la autoestima no consiste en inflarse el ego, sino en reconocerse honestidad: tanto las limitaciones como las cualidades.

Implica observarse con cierta distancia, como quien mira su vida desde fuera, y preguntarse con calma:
¿Cómo me relaciono?, ¿Qué actitud tengo ante los errores?, ¿Qué espero de mí?, ¿Qué me permito?

Algunas actitudes suelen estar asociadas a una autoestima baja:

·        hipersensibilidad a la crítica

·        búsqueda constante de aprobación

·        dificultad para poner límites

·        miedo excesivo a equivocarse

·        tendencia al perfeccionismo

·        sentimiento frecuente de culpa

·        dificultad para reconocer virtudes

·        locus de control externo (sentir que todo depende de factores externos)

El psiquiatra Carl Gustav Jung lo expresó de forma muy clara:
«Quien mira hacia fuera sueña; quien mira hacia dentro despierta».

Desarrollar una autoestima más sana implica ese movimiento hacia dentro.
Conocerse, aceptarse y tratarse con respeto.

Algunos pilares que suelen fortalecer la autoestima son:

·        Autoconciencia: comprender cómo piensas, sientes y actúas.

·        Aceptación: conocerte y aceptar quien eres, qué puedes cambiar y qué no. 

·        Coherencia interna: actuar de forma alineada con tus valores.

·        Autocuidado: atender tus necesidades físicas y emocionales.

·        Diálogo interno respetuoso: cómo te hablas importa.

Una autoestima equilibrada no garantiza éxito constante, pero sí mayor estabilidad emocional, sensación de autoeficacia y bienestar interno.

También facilita relaciones más sanas, una mayor libertad personal y una relación más amable con la vida, incluso en los días grises.

Por último recuerda esta frase del desparecido cómico W.C Fields: No es lo que te llamen, es lo que respondes.