ECLIPSE LUNAR: DEJAR ATRÁS LO VIEJO Y ABRIR UN NUEVO CICLO
Escribo estas palabras a pocas horas de presenciar un eclipse lunar. Esta madrugada se alinean Júpiter, Marte, Venus y Saturno.
Y en esa danza extraordinaria y el canto de las nubes la luna se teñirá de un color rojo intenso.
Más allá de lo astronómico, los eclipses han sido
tradicionalmente metáforas de cierre, tránsito y transformación.
Un recordatorio de que todo ciclo contiene también una despedida.
Desde
antiguas tradiciones —como la celta— se ha asociado este tipo de momentos a la
necesidad de soltar lo que ya no acompaña, de cerrar
círculos y desprenderse de aquello que se ha vuelto pesado o tóxico.
No se
trata de borrar lo vivido, sino de integrarlo y dejarlo ir.
Toca cauterizar y de paso reparar ALAS ROTAS
Como señala la astróloga Julieta Rutemberg, estos momentos
simbólicos pueden servir para hacer consciente lo que permanece oculto, para
poner luz sobre aquello que nos inquieta y nos impide avanzar.
La
angustia, cuando se escucha, puede convertirse en una puerta hacia la sanación.
El cuerpo y la emoción suelen saber antes que la mente qué necesita.
Aceptar
la sombra, reconocerla y soltarla es también una forma de renacer.
Que este
eclipse sea una invitación amable a cerrar lo viejo y abrir
espacio a un nuevo camino.