LA RUEDA DE PLUTCHIK: UNA HERRAMIENTA PARA IDENTIFICAR Y GESTIONAR NUESTRAS EMOCIONES

Las emociones han sido clave para la supervivencia humana.
Lejos de ser un obstáculo, funcionan como una brújula interna que nos orienta en relación con el entorno y con nosotros mismos.



Nos informan de lo que ocurre fuera y de lo que se mueve dentro.
Nos acercan o nos alejan.
Nos impulsan a actuar o nos invitan a detenernos.

Desarrollar inteligencia emocional implica aprender a identificar, comprender y regular esas emociones. Escuchar su lenguaje y preguntarnos qué hay detrás de lo que sentimos.

A veces, llevar conciencia a una emoción es suficiente para empezar a entenderla.
Otras veces, necesitamos una ayuda visual que nos permita poner orden en ese mundo interno.

Con este propósito, en 1980 el psicólogo estadounidense RobertPlutchik creó la Rueda de las emociones, una herramienta basada en una teoría psicoevolutiva que facilita la comprensión emocional.

Plutchik agrupó las emociones en ocho categorías primarias:

·        miedo

·        sorpresa

·        tristeza

·        disgusto

·        ira

·        anticipación

·        alegría

·        aceptación

Cada una de ellas se relaciona con otras emociones secundarias y terciarias, y además varía en intensidad.

Según Plutchik, cuanto mayor es la intensidad de una emoción, mayor es la probabilidad de que actuemos impulsados por ella. De ahí la importancia de reconocerla antes de que nos desborde.

La rueda funciona como un mapa:
nos ayuda a identificar qué emoción básica estamos sintiendo y a profundizar en los matices que la acompañan.

Por ejemplo, cuando aparece la tristeza, no siempre es fácil identificar su origen.
Al observar la rueda, vemos que puede estar vinculada a sentimientos como culpa, abandono, desesperanza, soledad, aburrimiento o depresión.

A su vez, cada uno de estos estados puede llevarnos a preguntas más profundas:

·        la culpa puede estar relacionada con arrepentimiento o vergüenza

·        la depresión puede conectarse con vacío o melancolía

Este ejercicio no busca juzgar lo que sentimos, sino comprenderlo.

Cuando logramos nombrar una emoción, suele perder intensidad.
Y desde ahí, resulta más fácil volver al presente, al lugar donde la vida ocurre ahora.

Trabajar la inteligencia emocional no solo mejora el bienestar interno.
También amplía la comprensión de los demás y de las relaciones que construimos.

La Rueda de Plutchik no es una solución mágica, pero sí una herramienta valiosa para empezar a escucharte.