LOS CINCO PILARES DE LA FELICIDAD SEGÚN LA PSICOLOGÍA POSITIVA: EL MODELO PERMA
A veces basta con mirar alrededor para sentir que algo no termina de encajar.
Muchas personas viven cansadas, desmotivadas o desconectadas, como si la vida
se hubiera vuelto demasiado rápida, superficial o exigente.
Esa sensación de vacío no aparece de la nada.
Tiene que ver con la falta de sentido, de vínculos sólidos y de espacios donde poder crecer con calma.
Desde la psicología positiva, se ha
intentado responder a una pregunta sencilla pero profunda:
¿qué sostiene realmente el bienestar humano?
Martin Seligman, considerado uno de
los referentes de esta corriente, propuso un modelo conocido como PERMA,
que describe cinco pilares fundamentales de la felicidad.
No como una fórmula mágica, sino
como áreas clave que influyen en nuestro bienestar emocional.
P — Emociones
positivas (Positive emotions)
Las emociones positivas no consisten
en negar lo que duele, sino en ampliar la mirada para no quedar
atrapados únicamente en la tristeza, la ira o el resentimiento.
La forma en que interpretamos lo que
nos ocurre influye directamente en cómo nos sentimos.
Pequeños gestos cotidianos —como sonreír, respirar conscientemente o agradecer—
pueden ayudar a generar estados emocionales más amables.
No se trata de forzarse a estar
bien, sino de permitirse momentos de luz incluso en días grises.
E — Compromiso
(Engagement)
Vivimos en una época marcada por lo
inmediato y lo descartable.
Cambiar rápido parece más fácil que reparar.
Sin embargo, el compromiso —con una
actividad, una relación o un proceso— nos aporta estabilidad y profundidad.
Implicarnos de verdad en algo nos ancla, nos da sentido y reduce la sensación
de vacío.
Comprometerse no significa quedarse
donde no se puede crecer, sino elegir conscientemente aquello a lo que damos
energía.
R — Relaciones
positivas (Positive relationships)
Las personas con las que compartimos
la vida influyen directamente en nuestro bienestar.
Las relaciones que cuidan, apoyan y suman son una fuente esencial de felicidad.
Numerosos estudios han mostrado que
tener vínculos positivos y significativos es uno de los factores más
importantes para la salud emocional y la longevidad.
No se trata de cantidad, sino de
calidad.
M — Sentido (Meaning)
Sentir que nuestra vida tiene un propósito —por pequeño que sea— nos ayuda a atravesar momentos difíciles con
mayor fortaleza.
El sentido no siempre está ligado a
grandes metas.
A veces aparece en lo cotidiano: en cómo cuidas, en cómo trabajas, en cómo te
relacionas, en lo que aportas a tu entorno.
Cuando hay sentido, la vida pesa
menos.
A — Logro (Accomplishment)
Avanzar, aprender y reconocer los
propios pasos fortalece la autoestima.
Cada pequeño logro cuenta.
El error no es un fracaso, sino una
fuente de información.
Equivocarse forma parte del proceso de crecimiento y aprendizaje.
Celebrar lo que sí haces bien
—aunque sea pequeño— es una forma de cuidarte.
La felicidad no es un estado
permanente, sino un equilibrio dinámico entre estas áreas.
Cultivarlas no garantiza una vida sin dolor, pero sí una vida más consciente y coherente.