LA FÍSICA DE LA FELICIDAD: QUÉ DICE LA CIENCIA SOBRE EL BIENESTAR
Hace cinco años escribí un post
titulado LAGOM: EL SECRETO SUECO DE LA FELICIDAD.
Comenzaba diciendo:
“Si
algo me ha enseñado la vida es que no hay fórmulas mágicas para ser FELICES.
La
felicidad es un estado interno del alma que puede entrenarse, practicarse y
hallarse.
Y
por ese hallarse me refiero a emprender el viaje de la búsqueda interna a esos
lugares recónditos donde reside la fuente de sabiduría particular de cada uno;
porque la felicidad se asienta en una reflexión profunda del yo soy.”
Como
también sigo pensando que la paradoja de la felicidad es que cuanto más la
buscamos más se aleja de nuestro horizonte.
Porque
ya está ahí, en nuestro interior, no hay que salir a buscarla, hay que dejarla
emerger.
Aunque
hoy es complicado. Vivimos en un mundo con exceso de materialidad.
Nos
hemos puesto en el centro de todo, nos creemos los dioses y diosas de nuestro
universo particular, sin comprender que formamos parte de algo enorme,
infinito, poderoso, y que, en el éter de la espiritualidad, del sentido
profundo del yo se asientan las raíces del bienestar interior.
Hoy
predomina un concepto de felicidad mal entendida, una búsqueda de satisfacción
personal; impactos cortos de dopamina que generan cada vez un vacío mayor.
-Si quieres profundizar en esta idea, te
dejo aquí otro post donde hablo de ello:
La felicidad según Byung-Chul Han: cuatro miradas para nuestro tiempo-
Porque hoy quiero acercarme desde otra
perspectiva: la física de la felicidad
No es una disciplina oficial.
Pero sí una forma de entender la
felicidad desde la ciencia.
Un enfoque que combina psicología,
neurociencia, biología y sociología para responder a una pregunta sencilla:
¿por qué nos sentimos como nos sentimos?
Desde esta perspectiva, la felicidad
no es solo una emoción pasajera.
Es un estado de bienestar más amplio
que incluye:
- Cómo te sientes en tu día a día
- Cómo interpretas lo que te ocurre
- Y cómo valoras tu vida en conjunto
Es, en cierto modo, un sistema.
Un equilibrio entre diferentes
variables que interactúan entre sí.
La base
científica: qué dice la psicología positiva
La psicología positiva, impulsada
por Martin Seligman, ha estudiado durante años qué hace que una vida merezca la
pena.
No se centra en lo que falla.
Sino en lo que sostiene.
Uno de sus modelos más conocidos es
el modelo PERMA, que describe cinco pilares del bienestar:
- Emociones positivas (Por ejemplo: sonreír sin
motivo en un día cualquiera)
- Compromiso (sentirte implicada o implicado en lo
que haces)
- Relaciones (personas que te sostienen cuando lo
necesitas: el equipo a favor)
- Significado (sentir que tu vida está alineada con
lo que eres)
- Logros (cumplir una meta y tomar conciencia de
que sí puedes)
Son solo ejemplos.
No es una fórmula exacta.
Pero sí una guía bastante clara de lo que construye una vida con sentido.
Componentes biológicos (la “física” real del cerebro)
La felicidad también tiene base
física en el cuerpo:
Neuroquímica
clave
- Dopamina → motivación y recompensa
Un ejemplo de cómo se activa: Dar el primer paso en algo que
llevabas tiempo posponiendo. Ese pequeño impulso interno que aparece cuando
sientes que estás avanzando. Por eso los vídeos juegos pueden llegar a
enganchar tanto. Dan subidones de dopamina cuando se pasa de nivel.
- Serotonina → bienestar y estabilidad
Dar un paseo al sol. Practicar
respiración vagal. Inspirar en 4, espirar en 6. Regular el nervio vago.
- Oxitocina → vínculos sociales
Si tienes un mal día, abraza a
alguien a quien quieras durante más de un minuto. Es una forma estupenda de
generar oxitocina.
- Endorfinas → placer y reducción del dolor
Ver algo que te haga reír de verdad.
Hacer deporte, bailar, nadar, saltar, moverte…
Cuidar de la
química de tu cerebro es fundamental para poder ser feliz.
Por ejemplo,
cuando el estrés sostenido -hay otras razones también- bloquea los receptores
de serotonina, el cerebro se suele rendir y deja de intentarlo.
Y tú también. A
eso lo llamamos depresión y con la ayuda adecuada tiene cura.
Qué influye
realmente en tu bienestar
Más allá de lo biológico, la ciencia
es bastante clara en algo:
La felicidad no depende solo de lo
que tienes.
Depende, sobre todo, de:
Lo que ocurre dentro de ti
- Tu actitud
- Tu forma de interpretar la vida
- Tu sentido de propósito y trascendencia
Y lo que ocurre entre tú y los demás
- Tus relaciones
- Tu entorno
- Tu sensación de conexión
De hecho, las relaciones
significativas son uno de los factores más determinantes del bienestar.
Lo que la
investigación repite una y otra vez
Hay ideas que aparecen
constantemente cuando se estudia la felicidad:
- No es placer, es sobre todo una vida con
significado
- No se encuentra persiguiéndola obsesivamente. Está
en tu interior
- Se cultiva en lo cotidiano y en las cosas
pequeñas
- Prácticas como la gratitud o la atención plena
ayudan a mejorar el bienestar
¿Existe una
fórmula de la felicidad?
No hay una ecuación universal.
Pero sí aproximaciones.
Una forma sencilla de entenderlo
sería:
Felicidad ≈ (experiencias positivas
– negativas) + sentido + relaciones
No es exacta.
Pero orienta.
Porque nos recuerda que la felicidad
no depende de una sola cosa…
sino de un conjunto de factores que interactúan entre sí.
La felicidad no
es constante (y eso está bien)
Nos enseñaron a buscarla como si
fuera un estado permanente.
Pero no lo es.
La felicidad va y viene.
Se transforma.
Se adapta.
Y en medio de todo eso… también hay
bienestar.
Dónde suele
esconderse la felicidad
No en los grandes momentos.
Sino en los pequeños:
- Una conversación que te calma
- Un día de sol después de muchos días grises
- Un mensaje que llega en el momento justo
- Una canción que despierta un recuerdo
- Un paseo sin prisa…
Pequeños gestos
que cambian cómo te sientes
No hace falta transformar tu vida
entera.
A veces basta con cosas simples:
- Pararte unos minutos
- Escribir lo que sientes
- Salir a que te dé el aire un rato
- Escuchar el silencio
- Decir lo que llevas dentro
- Descansar sin culpa
- Cuidarte cuando algo duele…
Pequeñas decisiones que, repetidas,
cambian tu equilibrio interno.
Y recordar lo que Gandhi dijo una
vez:
La felicidad es cuando lo que
piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía.
